Ridículo y Antisistema PPlanetario,
Esta tarde me encontraba trabajando en mi oficina, cuando un buen compañero y amigo me envió un SMS altamente preocupante. La misiva me informaba acerca de cómo el New York Times puso a los militares díscolos mirando a Cuenca y al principal partido de la oposición (digo principal, por no decir el único), de tolerante, justificativo y tibio, ante el agravio de sobras conocido al orden constitucional por parte de los castrenses rebeldes (quizá no debería escribirlo así, porque lo cierto es que da escalofríos).
El Partido Popular se disfraza de antisistema, siempre y cuando no sea el sistema que gestiona él. Organizar la megabronca diaria es su obsesión cotidiana, hasta obtener el hastío del ciudadano, ni aunque sea por aburrimiento: primero no votan la Constitución, y después la idolatran; todo lo que suena a Zapatero es para ellos objetivo de cualquier arma arrojadiza, aunque sea a costa de sembrar la semilla del odio entre españoles. No voy a dar la lista completa de fobias de estos señores, que desde que gobierna el proyecto socialista se pasan los días instalados en la paranoia. ¿Hasta dónde van a llegar? Si en un arrebato de odio sucediera algo gordo en este país, ¿asumirían su responsabilidad por cebar la bestia de la intolerancia? supongo que no, porque sería mas fácil culpar al presidente, que es lo más fácil e inocuo para sus conciencias.
El colmo de ridículo es lo de hoy en el Times, y lo de hoy en Génova con Piqué... Su tasa de ridículo por litro de sangre empieza a igualar a su crispación. Se les acusa desde sus queridos EEUU, país no excesivamente socialista de falta de calidad democrática. Nunca jamás se acertó tan bien en la diana desde tan lejos: calidad democrática, tanto externa como interna, o que se lo pregunten a Josep Piqué!! El ridículo nacional del PP ha pasado a escala de ridículo planetario debido a su sectarismo antisistema. No hace mucho leí en un libro que Felipe II pasó sus últimos años de vida encerrado en su dormitorio de El Escorial acechado por fantasmas que solamente existían en su cabeza, que lo atormentaban y le cegaban. Así es la dirección del PP hoy en día, un cuadro de Goya en la estancia de un viejo monasterio, donde solamente se oyen repicar campanas, y el tiempo no pasa; además, la mayoría de socialistas no gustan estos lugares. En el exterior, por supuesto, la vida sigue y la sociedad prospera.

