06 marzo, 2009

En alto corazones

Así empezaba el himno de mi colegio Maristes Sants. Eran los tiempos de la transición, cuando viví el 23 F enganchado a un bocadillo de chorizo y un vaso de Cola-Cao. Los hermanos maristas tenian cosas buenas en la formación que nos dieron a ese grupo de cuarenta y tantos chiquillos que hacinábamos las clases. Los Maristas tenian también cosas malas: nunca les perdonaré no tener compañeritas de clase, diversos castigos corporales y sus cachetones. Hace unas semanas tuve la oportunidad de compartir una cena con ellos, con el resto de los entonces niños y hoy economistas, financieros, y de otras diferentes profesiones. Nosotros, los niños baby-boomers, hace unas semanas, no pudimos evitar cantar, entre cubata y cubata, ese himno que nos inculcaron, de valores de esfuerzo, moralidad y rectitud. Y pensamos... si quitamos todo lo negativo, en el fondo no eran tan malos.

2 Comments:

At 10:10 PM, Anonymous Toni P said...

Tienes razón. Aunque parezca irracional creo que aquellos cachetes nos ayudaron algo a ser lo que somos. Viendo un poco como crece la juventud hoy en día ¿no sería terapeutico un cachete de vez en cuando?

 
At 10:15 PM, Blogger Alberto Gállego Vidal said...

El cachete terapeutico debe de ser un cachete más emocional. No comparto los castigos físicos, pero a veces un simple gesto -si se habitua a hacer con ellos desde pequeños - deja claro el principio de autoridad.
(Joer, que se note que di psicologia en la Uni, ;-)

 

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home