08 junio, 2009

Lunes post-electoral


Sorpresivamente, y contra todo pronóstico, no hemos escuchado esa socorrida frase de lunes post-electoral "No hemos sabido explicarnos", o "No hemos sabido transmitir la importancia de estas elecciones". Sí es cierto que algunos han hecho un amago (López Aguilar anoche, o Joan Ridao esta tarde).
Todos ellos sin excepciones saben la realidad: la clave nacional de estas elecciones europeas, que es una especie de virus que circula por toda Europa y ha hecho que cada partido de todos los paises europeos presenten su batalla particular contra sus adversarios locales.
El siguiente paso es ese amago de debate ya cansino, pero que nunca termina de despegar: "La desafección política de la ciudadanía". Es uno de los argumentos de peso que justifican la preocupantísima abstención. ¿No seria más útil simplemente debatir estas cuestiones? Hacer que el ciudadano sienta que forma parte de la política es muy difícil, porque vivimos en una sociedad cada vez más individualista, donde priman los éxitos personales antes que el bienestar de los colectivos.
Una manera de trabajar por ello seria alcanzar acuerdos con otros partidos para elaborar un código de buenas prácticas para hacer del debate político más atractivo, pero "con la iglesia hemos topado", el excesivo partidismo que impide acuerdos, ni tan siquiera los más básicos.. y sí, señores del Partido Popular, he dicho acuerdos: ese gesto político que permite a dos partes coincidir en un punto intermedio. Solo se precisa sentido común, algo que no abunda.
Si seguimos por este camino solo votaremos los afiliados y afiliadas de los partidos, y la democracia acabará convirtiéndose en una cosa rara, porque la gente irá dejando que otros decidan por ellos como serán sus siguientes cuatro años.
Por último, sobre los resultados electorales cada cual tiene su cerebro para sacar conclusiones. Los que hoy se alegren no tienen garantizado el cambio de tendencia, y los que se alegran menos aún pueden corregir sus errores. La cuestión europea aun resulta más complicada, si la derecha europea ejerce como tal, y los euroescépticos también el proceso de construcción real lo verán nuestros nietos, o biznietos...